El primer dia de trabajo

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Fui contratado por Specialisterne el 27 de Febrero de 2017.

Siempre recordaré ese día.

Estaba muy ilusionado… pero también increíblemente inquieto, pues eran demasiadas las dudas que me surgían para las que no tenía una respuesta convincente.

¿Como serían mis compañeros? ¿A qué me dedicaría exactamente? ¿Me integraría socio-laboralmente o sería un chico de los que llegan a las 9:00h, hacen su trabajo y a las 18:00h desaparecen? ¿Y si el trabajo no me gustaba? ¿Y si me gustaba demasiado? ¿Que opinarían mis jefes de mí? ¿Les gustaría mi forma de hacer las cosas o se me sacarían de encima a la que pudieran?

Demasiadas preguntas sin respuesta…

Me encontré a las 8:45 con Pau, mi coach laboral y entramos en el edificio de la empresa cliente.

Los nervios me consumían.

Nada mas entrar nos recibió Eva, mi nueva jefa, y mientras ella hablaba con Pau yo me dediqué a echar un vistazo a mi futuro lugar de trabajo y a mis nuevos compañeros.

Eva detalló en que consistiría mi trabajo (tareas de tipo administrativo) e hicimos algunas pruebas para ver cómo me desenvolvía.

Al parecer debí de hacerlo bien, porque tras terminar ese proyecto mi jefa me dijo ‘nos gusta como trabajas y queremos mantenerte’… y fui así trabajando en diversos proyectos durante los alrededor de diez meses que estuve en esa empresa.


INCISO – Mi vida hasta ese momento

Mi vida había sido muy errática en los últimos años, y aquello suponía una oportunidad para tomar el control de la situación y empezar de cero.

Había dejado la carrera de Marketing Digital en la universidad un par de años atrás (a pesar de terminar el primer curso con nota) porque pedí una serie de adaptaciones en el método de evaluación (exponer cualquier cosa en público y trabajar siempre en grupo son cosas que me superan) que nunca terminaron de llegar, a pesar de que la universidad debería haberme ayudado un poco más. Me sentí desconcertado y sin ánimo para seguir allí un curso más.

Emprendí dos proyectos ilusionantes en los que concentré toda mi energía y mis recursos, una plataforma de blogs llamada BlogsUnidos y un eCommerce, BoxedDreams, pero no tenía experiencia suficiente en la gestión de los mismos y tuve que abandonarlos.

Llegué a un punto de inflexión, donde estaba muy confuso sobre quién era y qué papel se suponía que pintaba yo en este mundo.

Sabía que era un ‘Asperger de manual’ porque me lo habían dicho en el Hospital Clínic hacía unos años y que aquello era la causa por la que tenía tantísimos problemas a la hora de relacionarme con los demás.

Sabía también que no podría formar nunca la típica familia de las películas americanas (marido, mujer y dos niños) porque había nacido
homosexual… y, pese a la normalidad con la que ello se vive hoy, lo cierto es que te añade alguna que otra dificultad en el camino.

Y sabía que era bastante inteligente porque me habían hecho diversos tests que así lo aseguraban y, porque había ido realizando todos mis estudios sin apenas esfuerzo (excepto en matemáticas, mi particular talón de Aquiles)

Sabía que tenía buenos conocimientos de temas informáticos y del entorno de internet…

Sabía muchas cosas, pero nada de eso me serviría en un mundo cimentado totalmente en las relaciones sociales y donde yo debía competir con herramientas distintas a las del resto.

Un día, mis abuelos me hablaron de Specialisterne porque había salido un reportaje en televisión a la hora de la comida y les pareció una idea muy interesante.

Al principio tuve mis dudas pero le eché valor y me decidí a ir a hacer una entrevista para ver qué tal iba todo.

Total… ¿Que tenía yo que perder?

Pasé con éxito aquella entrevista, pasé con éxito la formación y las prácticas… y finalmente fui contratado.

Volviendo al tema de mi nuevo trabajo…


Durante mis primeros días en la empresa no me relacioné casi nada, pues me limitaba a escuchar las conversaciones de mis compañeros de departamento para tratar de construir en mi mente un perfil sociológico de cada uno:

¿Quién era amigo de quién? ¿Qué temas le interesaban a cada uno? ¿Qué cosas desagradaban en general?

Descubrí (como más adelante me confirmaron ellos mismos) que dentro del departamento habían dos grupos que se llevaban a rabiar, que había personas que ansiaban irse y otras que querían darlo todo por ascender en la empresa, que había personas que se llevaban realmente bien con otras y que otros eran más falsos que un billete de 7€…

Pero a pesar de todo yo no me relacionaba con ellos más que lo imprescindible.

Me limitaba a responderles cuando me hablaban y nada más.

A la hora de la comida me iba a comer con unos compañeros de Specialisterne que también estaban trabajando en esa empresa.

Pero al poco tiempo me di cuenta que no me sentía nada cómodo con ello.

Si quería ser uno más, tenía que dejar de una vez de meterme en guetos yo mismo.

No me gustaba nada la idea de que hubiera dos entidades separadas: ‘este grupo de empleados de Specialisterne’ y luego ‘el resto de empleados de la empresa’.

Todos juntos debíamos poder formar un equipo.

Reventé la burbuja artificial que me había creado yo mismo y empecé a poner de mi parte para lograr reforzar la relación con los compañeros neurotípicos de mi departamento.

Bastantes problemas había tenido ya en mi vida en el tema social como para ahora aislarme voluntariamente.

A los pocos días, el chico a quien le pedía siempre consejo en todo aquello que no tenía claro, Abel, me propuso ir a desayunar con él y sus compañeros.

Y nació ese día una amistad que ha llegado hasta hoy y que me ha aportado muchas cosas positivas.

A partir de ese momento y durante los siguientes meses hasta que me cambiaron de planta, sentí que formaba parte de un equipo.

No, no éramos ‘mejores amigos para siempre’, pero nos sentíamos a gusto juntos.

Estuve en cuatro proyectos en esa empresa cliente.

En los tres primeros estuve en la segunda planta del edificio, en el cuarto proyecto me movieron a la tercera donde no duré más de 2-3 meses por tener diversos problemas con una compañera de trabajo que me trataba de forma muy inadecuada.

Al no poder más con aquella situación, pedí a Specialisterne que me retiraran de ese proyecto inmediatamente.

Y así lo hicieron.

Y me sentí muy agradecido.

Tras volver de las vacaciones de Navidad, me incorporé en las oficinas de Specialisterne en Sant Cugat del Vallés, donde trabajo en remoto desde entonces, colaborando en todo tipo de proyectos.

Me llena de orgullo y satisfacción mi colaboración con el departamento de Marketing, pues es un sector que me apasiona (y si ya lo juntamos con el tema de Internet y las RRSS pues os podéis imaginar las ganas con las que voy a trabajar cada día).

Dos semanas antes que pidiera que me retirasen de la empresa cliente, el jefe del departamento (que hasta me llevaba a mi casa en su coche de forma frecuente) me decía que estaban buscando la fórmula para contratarme directamente y que yo pasase a formar parte de su plantilla de forma permanente por lo que me preocupaba bastante el haber tomado una mala decisión.

Pero nada más lejos de la realidad.

Al poco tiempo de estar en las oficinas de Sant Cugat, conocí a dos personas increíbles: Bet y David,  y juntos pasamos grandes momentos cada día discutiendo de temas filosóficos, informáticos o simplemente de anécdotas.

Venir aquí ha sido una de las decisiones más acertadas que he tomado en mi vida.

PD: Si eres Aspie y tienes más de 18 años (o estás a punto de cumplirlos), ya estás tardando en venirte.

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